Palabras de Julio Lareu

Cuando hicimos el análisis de las respuestas a las encuestas que realizamos en el barrio, encontramos que las de los vecinos que fueron contemporáneos con el funcionamiento del Centro de Detención y Tortura, se caracterizaron por la cautela y prevención que el lugar les había inspirado. Consideraban que el lugar era una desgracia contaminante y se había llegado a evitar el tránsito por la vereda de ese sitio que MARCABA (lo decían textualmente) al barrio.

Hoy no pasa semana sin que representantes de alguna agrupación barrial lleguen a la reunión de la Mesa de Trabajo y Consenso para convenir la realización de algún evento en el lugar. Nos falta mucho, aunque indudablemente ya estamos para el barrio y no de un modo vergonzante. Esto es bueno…

Este lugar nos ha sido legado como nuestra sede por la muerte y la tortura de los que aquí sufrieron. Pero que esto no nos convierta ni en héroes ni en modelos. Aprovechemos estas circunstancias para establecer fecundas corrientes de comunicación en la tarea de promover el reconocimiento y ejercicio de los derechos elementales. Deberemos investigar, promover, desarrollar, impulsar acciones que tiendan a perfeccionar el conocimiento de los derechos y obligaciones como personas y como ciudadanos, procurando evitar que nuestra acción favorezca introducir entre nosotros competencia entre líneas políticas.

Que no nos interese la exaltación del heroísmo individual sino el fortalecimiento del colectivo social; entendiendo por colectivo social el conjunto de conceptos encarnados masivamente que permiten defender lo que beneficia sin exclusiones y rechazar lo que quebranta las posibilidades de todos en beneficio arbitrario de algunos. Para que no ocurran nuevos “Olimpos”, nuestra misión debiera primordialmente consistir en fomentar una vocación solidaria, elemento constitutivo indispensable de toda actitud política.

Construyamos una memoria para el futuro potenciando en nuestra medida la libertad y la igualdad. Que lo nuestro sirva para traer a la memoria la actitud de los que desaparecieron reivindicando en toda su dimensión el significado de la militancia en aquellas circunstancias. Perfeccionemos la paradoja ocupándonos, en nuestra medida, de acercarnos a los mismos destinatarios que tuvieron ellos para su acción, desde la proximidad que nos da este lugar que su sacrificio nos procuró.

Estamos convencidos que los contenidos últimos siguen siendo los mismos.

(Sobreviviente del CCDTyE “Olimpo”)