Coordinar visitas y talleres

Para coordinar visitas guiadas al ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio:

visitas.exolimpo@gmail.com // (54 11) 4674 6471

Para coordinar talleres con escuelas primarias:

biblioteca.exolimpo@gmail.com // (54 11) 4674 6471

Para visitar la muestra de Historias de Vida

Lunes a Viernes de 10 a 17hs

(Acceso libre y gratuito)

 

 

 

Los juicios de Lesa Humanidad

Antecedentes

  09/1983: Se reabre la causa por la desaparición de Alfredo Giorgi, visto en “Olimpo” tras su secuestro, el 27 de noviembre de 1978. Las gestiones ante el Poder Judicial habían empezado en 1980. Son procesados en esta causa Jorge Rafael Videla, Emilio Massera, Orlando Agosti, Ramón Camps, Guillermo Suárez Mason, Reynaldo Bignone, Santiago Riveros, y la detención por primera vez de Roberto Eduardo Viola. 

  15/12/1983: Se crea la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONADEP). Luego de tomar testimonio a los sobrevivientes y familiares, se realiza el informe “Nunca más”, con el que se señala la existencia de numerosos Centros Clandestinos de Detención, Tortura y Exterminio (CCDTEyE) que funcionaron durante la última dictadura cívico-militar. 

  1984: La CONADEP visita el predio donde funcionó el CCDTyE “Olimpo”, junto a funcionarios judiciales y sobrevivientes de ese campo.

  04/10/1985: Se inicia el Juicio a las Juntas Militares. Allí declaran varios sobrevivientes de los CCDTyE, entre ellos del “Olimpo”. Con casi 1000 testigos, un fallo de 3200 carillas sobre una acumulación de 47000 fojas de pruebas, se condenó a prisión perpetua a Videla y Massera; a Viola una condena de 17 años; Lambruschini a 8 años, y Agosti a 4 años y medio. El resto de los procesados fueron absueltos. 

  12/1986: El presidente Raúl Alfonsín pacta con la cúpula castrense y aprueba la ley de Punto Final, donde se establece que sólo quedaban 60 días para presentar denuncias, porque posteriormente las causas prescribían. 

  06/1987: Se aprueba la ley de Obediencia Debida, que establecía que del grado de teniente coronel para abajo, nadie es culpable de la participación en el genocidio “sin admitirse prueba en contrario”. Esta ley absolvió a los militares de rango intermedio y menor, acusados de violaciones a los Derechos Humanos durante la dictadura, ya que “cumplieron órdenes como subordinados”. 

  10/1989: El presidente Carlos Menem dicta decretos de indulto a militares y policías acusados por crímenes de Lesa Humanidad. 

  1998: Ante la imposibilidad de iniciar procesos judiciales tendientes a la condena de los represores, se comenzó a conformar los “Juicios por la Verdad”. Tuvieron lugar primero en la ciudad de La Plata, para luego extenderse a todo el país. El objetivo de estos juicios era conocer qué había pasado con los detenidos-desaparecidos y determinar quiénes fueron los responsables de los crímenes cometidos. 

  03/2001: El juez Cavallo determinó que los delitos de los que fueron víctimas José Poblete y Gertrudis Hlaczik, pareja secuestrada en el CCDTyE “Olimpo”, y de la apropiación de su hija Claudia, se dieron en el marco de la ejecución del plan sistemático de exterminio de la disidencia política implementado por la dictadura, por lo que constituyen crímenes de Lesa Humanidad. En virtud de ello declaró inválidas, inconstitucionales y nulas las leyes de obediencia debida y punto final, y resolvió citar a prestar declaración indagatoria a Julio Simón (a) “Turco Julían” y Juan Antonio Del Cerro (a) “Colores”.

  2003: Desde la presidencia de Néstor Kirchner, y mediante la aprobación de la ley 25.779, se promovió la nulidad parlamentaria de las leyes de impunidad que reclamaba el movimiento de Derechos Humanos y vastos sectores de la sociedad. 

  05/2005: La Procuración General de la Nación consideró que las leyes de Punto Final y Obediencia Debida son contrarias a los principios establecidos en la Constitución Nacional, la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

  06/2005: La Corte Suprema de Justicia, en un fallo histórico con mayoría de siete votos contra uno, se pronunció en el caso del matrimonio Poblete y zanjó definitivamente los escollos legales para juzgar los crímenes de la dictadura. Declaró la invalidez e inconstitucionalidad de las leyes de Punto final y Obediencia Debida, reafirmó la imprescriptibilidad de los delitos de Lesa Humanidad y sostuvo la imposibilidad de amnistiar estos crímenes, así como la consecuente obligación estatal de prevenir, investigar y sancionar toda violación de los derechos humanos.

  04/08/2006: El Tribunal Oral Federal Nº 5 condenó a Julio Simón "Turco Julián" a 25 años de prisión por los delitos cometidos contra José Poblete, Gertrudis Hlaczik y la hija de ambos, Claudia Victoria. Este fallo constituyó un punto de inflexión en el proceso de juzgamiento a los represores, ya que es la primera sentencia que se recuesta en la nulidad de las leyes de impunidad.

Juicios ABO

En la llamada “megacausa” Primer Cuerpo del Ejército se investigaron los crímenes cometidos en más de sesenta Centros Clandestinos ubicados en jurisdicción de ese comando del ejército, que abarca la Ciudad de Buenos Aires y parte de las provincias de Buenos Aires y La Pampa. 

La instrucción de esta megacausa estuvo a cargo del juez de primera instancia Daniel Rafecas. Respecto a los delitos cometidos específicamente en el CCDTyE “Olimpo”, Rafecas consideró que los CCDTyE “Atlético”, “Banco” y “Olimpo” formaron parte de un circuito represivo específico, todos ellos bajo la órbita del Primer Cuerpo de Ejército y compuestos por los mismos Grupos de Tareas. Los detenidos-desparecidos fueron trasladados de un Centro a otro sucesivamente. Por ello, en la elevación a juicio oral y público se reagruparon 184 casos correspondientes a los delitos cometidos en los tres CCDTyE, imputando a 17 represores que actuaron en estos. Cabe aclarar, que se trató de una elevación parcial, puesto que no abarca la totalidad de los delitos que se encuentran denunciados en la causa ABO. 

Condenas: 

Samuel Miara, Policía Federal Argentina, Alias “Cobani”. Perpetua.

Oscar Augusto Isidro Rolón, Policía Federal Argentina, alias “Soler”. Perpetua. 

Julio Héctor Simón, Policía Federal Argentina, alias “Turco Julián”. Perpetua.

Raúl González, Policía Federal Argentina, alias “Mayor Raúl” o “El Negro”. Perpetua.

Juan Carlos Avena, Servicio Penitenciario Federal, alias “Centeno”. Perpetua. 

Eufemio Jorge Uballes, Policía Federal Argentina, alias “Anteojito Quiroga” o “Führer”. Perpetua.

Eduardo Emilio Kalinec, Policía Federal Argentina, alias “Dr. K”. Perpetua.

Roberto Antonio Rosa, Policía Federal Argentina, alias “Clavel”. Perpetua.

Luis Juan Donocik, Policía Federal Argentina, alias “Polaco Chico”. Perpetua.

Guillermo Víctor Cardozo, Gendarmería Nacional, alias “Cortés”. Perpetua.

Eugenio Pereyra Apestegui, Gendarmería Nacional Argentina, alias “Quintana”. Perpetua.

Raúl Antonio Guglielminetti, ex agente civil de inteligencia del Ejército Argentino, alias “Gustavino” o “Mayor Gustavino”. 25 años.

Ricardo Taddei, Policía Federal Argentina, alias “Cura” o “El Padre”. 25años.

Enrique José Del Pino, capitán del Ejército Argentino, Batallón de Inteligencia 601, alias “Miguel”. Perpetua.

Carlos Alberto Roque Tepedino, Jefe del Batallón de Inteligencia 601 del Ejército Argentino. 25 años.

Mario Alberto Gómez Arenas, Segundo jefe de la Central de Reunión del Batallón de Inteligencia 601. 25 años.

Absuelto:

Juan Carlos Falcón, Policía Federal Argentina, alias “Kung Fu”. 

Las audiencias por el denominado “Juicio ABO” comenzaron el 24 de noviembre de 2009, se presentaron 46 querellas de organizaciones y particulares. El proceso judicial estuvo a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 2, integrado por los jueces Dr. Jorge Alberto Tassara, Dra. Ana María D´Alessio y la Dra. María Laura Garrigós de Rébori.

En 2007 fueron identificados los restos de los compañeros detenidos-desaparecidos Cristina Magdalena Carreño Araya, Isidoro Oscar Peña, Jesús Pedro Peña, Oscar Néstor Forlenza, Nora Fátima Haiuk de Forlenza, Helios Serra, Santiago Villanueva, María Cristina Pérez y Carlos Antonio Pacino. Los casos de cinco de esos compañeros -J. Peña, I. Peña, H. Serra, C. Carreño Araya y S. Villanueva- fueron incorporados a este juicio oral, lo que constituye un logro muy importante, puesto que amplía la acusación y los represores son juzgados también por homicidio. Los cuatro compañeros restantes no fueron incluidos en esta elevación y formarán parte del segundo Juicio “ABO”. 

Los represores nombrados en las audiencias por los testimoniantes, excede ampliamente el número de represores procesados. Se mencionaron más de 70 represores pertenecientes a las fuerzas involucradas en el “Circuito ABO”: Aeronáutica, Batallón 601, Destacamento de Inteligencia 101 de La Plata, Ejército, Gendarmería, Marina, Policía Federal Argentina, Policía de la Provincia de Buenos Aires, Servicio Penitenciario. Los crímenes cometidos en el circuito “ABO”, así como en los más de 500 Centros Clandestinos de Detención que funcionaron en todo el país, se encuentran mayoritariamente impunes.

En el año 2012 se continuó con un segundo Juicio ABO (bis) en el que se acusó al ex policía federal Pedro “Calculín” Godoy y el ex miembro del Ejército Alfredo “Cacho” Feito por los mismos crímenes de lesa humanidad cometidos en ese circuito represivo que se habían juzgado en el primer juicio. El 8 de junio de 2012 el Tribunal Oral Federal n° 2 condenó a Godoy a 25 años de prisión y a Feito a 18 años.

Eso que no pudieron destruir

Desde los comienzos del desarrollo del Programa para la Recuperación de la Memoria Histórica sobre el ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio “Olimpo” (CCDTyE) se tenía en claro, entre otras cosas, que era necesario hacer del sitio un lugar de vida. Se establecía también que era necesario, asimismo, honrar a quienes fueron vistos allí, detenidos-desaparecidos sobre cuyos destinos aún no tenemos información oficial de ninguna clase.

Entre las muchas acciones que llevamos adelante en pos de ir realizando estos objetivos, se encuentra la de triangular las listas de los detenidos-desaparecidos vistos por los sobrevivientes. A esto, sobrevino luego el trabajo de búsqueda de las fotografías de cada uno de ellos. Algunas de esas fotos estaban disponibles, otras no y encontrarlas fue (y en algunos casos aún es) un desafío, así como lo sigue siendo el conocer el nombre de todos los detenidos-desaparecidos que fueron mantenidos en cautiverio en el CCDTyE “Olimpo”.

Una vez iniciado el proyecto, consideramos que era necesario comenzar a realizar un trabajo sistemático a través del cual recuperar las identidades de cada uno de los detenidos-desaparecidos vistos en el CCDTyE “Olimpo”. Nuestra idea era poder conocer, y luego dar a conocer, las diversas trayectorias de cada uno de ellos. Y a través de esto, traer, conocer y reponer el proyecto social y político al que adherían, los deseos y sueños del colectivo del que formaban parte. Al hacerlo se da cuenta, además, de los muchos sentidos que su desaparición implicó e implica para sus seres queridos y para nuestra sociedad toda, generando un legado de testimonios y materialidades desde donde las futuras generaciones puedan aproximarse a los compañeros para comprenderlos y entender así, aun más, lo que el plan de desaparición y muerte del estado terrorista de la última dictadura cívico-militar intentaba borrar al desaparecerlos. Es decir, reponer una memoria de los detenidos–desaparecidos que apunte a la reconstrucción de las biografías, resistiéndonos activamente y mancomunadamente al intento de borramiento de sus vidas, de la experiencia individual y a la vez social de sus trayectorias, de la urdimbre de proyectos políticos y de cambio social que desarrollaban por medio de sus militancias y múltiples compromisos. La idea es ir generando un legado para que las jóvenes generaciones puedan asirse del testimonio de las vidas de los detenidos-desaparecidos.

En este trabajo realizamos, por un lado, entrevistas audiovisuales a familiares, compañeros de militancia, amigos, compañeros de trabajo, y a otras personas que puedan dar cuenta de diferentes aspectos de las vidas de los detenidos-desaparecidos. Los materiales que surgen van formando parte del archivo audiovisual del Programa del ex CCDTyE “Olimpo” y de la Mesa de Trabajo y Consenso. Al mismo tiempo, avanzamos en el armado de carpetas con diferentes papeles, fotos, documentos, cartas, etc. que permiten, desde el soporte de la materialidad, el acceso de la comunidad a las historias de los compañeros, a partir de la lectura y la reflexión.

Algunas de las carpetas de la muestra pueden verse aquí

Para visitar la muestra:

Lunes a Viernes de 10 a 17 hs.

Palabras de Julio Lareu

Cuando hicimos el análisis de las respuestas a las encuestas que realizamos en el barrio, encontramos que las de los vecinos que fueron contemporáneos con el funcionamiento del Centro de Detención y Tortura, se caracterizaron por la cautela y prevención que el lugar les había inspirado. Consideraban que el lugar era una desgracia contaminante y se había llegado a evitar el tránsito por la vereda de ese sitio que MARCABA (lo decían textualmente) al barrio.

Hoy no pasa semana sin que representantes de alguna agrupación barrial lleguen a la reunión de la Mesa de Trabajo y Consenso para convenir la realización de algún evento en el lugar. Nos falta mucho, aunque indudablemente ya estamos para el barrio y no de un modo vergonzante. Esto es bueno…

Este lugar nos ha sido legado como nuestra sede por la muerte y la tortura de los que aquí sufrieron. Pero que esto no nos convierta ni en héroes ni en modelos. Aprovechemos estas circunstancias para establecer fecundas corrientes de comunicación en la tarea de promover el reconocimiento y ejercicio de los derechos elementales. Deberemos investigar, promover, desarrollar, impulsar acciones que tiendan a perfeccionar el conocimiento de los derechos y obligaciones como personas y como ciudadanos, procurando evitar que nuestra acción favorezca introducir entre nosotros competencia entre líneas políticas.

Que no nos interese la exaltación del heroísmo individual sino el fortalecimiento del colectivo social; entendiendo por colectivo social el conjunto de conceptos encarnados masivamente que permiten defender lo que beneficia sin exclusiones y rechazar lo que quebranta las posibilidades de todos en beneficio arbitrario de algunos. Para que no ocurran nuevos “Olimpos”, nuestra misión debiera primordialmente consistir en fomentar una vocación solidaria, elemento constitutivo indispensable de toda actitud política.

Construyamos una memoria para el futuro potenciando en nuestra medida la libertad y la igualdad. Que lo nuestro sirva para traer a la memoria la actitud de los que desaparecieron reivindicando en toda su dimensión el significado de la militancia en aquellas circunstancias. Perfeccionemos la paradoja ocupándonos, en nuestra medida, de acercarnos a los mismos destinatarios que tuvieron ellos para su acción, desde la proximidad que nos da este lugar que su sacrificio nos procuró.

Estamos convencidos que los contenidos últimos siguen siendo los mismos.

(Sobreviviente del CCDTyE “Olimpo”)